#usde #regurbana 5/8 | Espacios públicos en el centro: convivir, controlar y rentabilizar

A continuación reproducimos los contenidos relativos a la sesión numero 5 del experience Regeneración sostenible de centros urbanos, dirigido por Andrés Walliser.
Puedes ver el post original en el blog regeneracionurbana.posterous.com

Os compartimos hoy el material de presentación de la cuarta clase del exeprience, titulada Espacios públicos en el centro: convivir, controlar y rentabilizar

#usde #regurbana 5/8 | Espacios públicos en el centro: convivir, controlar y rentabilizar

A continucacion reproducimos el texto “Espacios públicos en el centro. Convivir, controlar, rentabilizar” por Andrés Walliser

La gente hace los lugares, más que los lugares a la gente.
(THE JOSEPH ROWTREE FOUNDATION)

Los espacios públicos son uno de los elementos que mejor definen el carácter de los centros históricos. A menudo los espacios públicos son reflejo del entorno urbano en el que se insertan o son proyección del modelo de ciudad deseado por las administraciones que los diseñan y construyen. También en ocasiones son el reflejo de las demandas y necesidades de residentes.

Por espacio publico podemos entender aquel espacio urbano no edificado y al que se tiene libre acceso por parte de los ciudadanos con fines recreativos, estanciales, de paso, de intercambio o de ocio. Cualquier lugar no es un espacio público hasta que se le da un uso público, sea programado, sea como resultado de una acción espontanea temporal o con vocación de permanencia. Un ejemplo es la ocupación y revalorización de solares en desuso o en “barbecho especulativo” que abundan en algunos centros históricos.

Los espacios públicos en las ciudades europeas se han convertido en elementos complejos que afectan a la ciudad desde enfoques muy diferentes. Parques, jardines, plazas y zonas peatonales son espacios de convivencia entre residentes de diversas edades y condición, visitantes de diversos tipos, habitantes sin techo y, personas que ejercen actividades económicas formales e informales, entre otros.
Tienen funciones muy diversas para todos los colectivos que las usan. Son un hogar, un refugio, un lugar de ocio y deporte, de socialización, de iniciación, de conflicto y de encuentro. También son escenarios de trabajo de los responsables de mantenimiento, de seguridad, de los servicios sociales y de entidades que trabajan con distintos colectivos.
Uno de los colectivos que mayor uso hace de los espacios públicos en general y de los parques son los jóvenes. Por su carácter simbólico y su importancia como escenario de encuentro e intercambio social, los espacios públicos son elementos clave en su socialización por que suponen un lugar de uso casi cotidiano si el tiempo lo permite.

En la actualidad las ciudades europeas están recuperando el protagonismo de los espacios públicos. Dicho protagonismo era absoluto hasta hace poco más de un siglo por su función primordial como los lugares de intercambio por excelencia de cualquier tipo de bien, servicio o información. No obstante en los últimos veinte años han surgido nuevos tipos de espacios públicos que han ido sustituyendo a los tradicionales. Estos nuevos espacios públicos tienen características distintas a los parques o las plazas públicas. Son espacios privados de libre acceso pero orientados al consumo de los usuarios y ubicados en enclaves con grandes flujos de personas: centros comerciales, zonas de tiendas en aeropuertos y estaciones. Incluso algunos lugares que eran espacios públicos tradicionales (calles comerciales tematizadas) se han convertido en lo que Marc Auge (1992) define como no lugares.

Estos se están convirtiendo para muchos residentes en los espacios públicos cotidianos por antonomasia aunque su diseño prevea un uso muy restrictivo de sus virtudes como lugar de intercambio estrictamente social. Estos nuevos espacios de sociabilidad a menudo son las únicas opciones posibles para los residentes de los nuevos desarrollos en las periferias de las ciudades españolas, especialmente para los jóvenes en invierno.
Los espacios públicos urbanos pueden ser clasificados como los espacios públicos privados y los espacios públicos de titularidad pública. Unos y otros convocan a diferentes colectivos según diferentes variables: clase social, grupo social y momento del uso (hora del día); y por un grupo de variables exógenas tales como las estaciones, las políticas públicas o programas de intervención (seguridad, mantenimiento, dinamización), usos comerciales y fenómenos temporales como modas o tendencias.
Los espacios “públicos-públicos”, como un jardín, una plaza ajardinada o un parque sólo comienzan a ser espacios públicos en sentido estricto cuando son dados uso público; cuando sus usuarios potenciales comienzan a utilizarlo, a apropiárselo de alguna manera y se convierte en lugar de reunión, de intercambio o de simple paso. Estos usos apropiatorios no son incompatibles entre grupos y tienen una dimensión más simbólica para el grupo que estrictamente física.
El parque o la plaza de referencia se convierte también en elemento identitario entre el residente y el espacio urbano. Como ya se ha mencionado estos han sido lugares de socialización tan importantes como la escuela o la familia pues es en ellos donde los vecinos se han ido socializando desde niños pasando por la juventud hasta la edad adulta. Los procesos de urbanización modernos han traído una paradoja en torno a esta cuestión. Las ciudades tienen más parques, pero también más alternativas de ocio que compiten con ellos. Por otro lado, pese a que los parques forman parte del diseño urbano, las densidades, el tráfico y las barreras muchas veces hacen más complejo su acceso y disfrute. En muchos casos los desarrollos urbanos periféricos con viviendas de baja densidad ofrecen espacios públicos privatizados, las denominadas “zonas comunes”, con mayor numero de servicios, privacidad y mayor sensación de seguridad.
Por otro lado los jóvenes se sienten atraídos por otras formas de ocio que sustituyen en protagonismo a los parques y plazas, más orientados al consumo que al uso estrictamente estancial. Las tardes en el parque se sustituyen o compiten con las tardes en el centro comercial. En los centros urbanos el espacio público tiene otras dimensiones pues, aunque escaso, también lo son algunas de las formas de ocio que compiten con ellos.

En cierta medida el diseño de un espacio publico debe incluir usos compatibles de diversos grupos de usuarios sin que ello genere conflictos o percepciones negativas (de amenaza, de inseguridad, de apropiación..). Esto es fundamental en contextos donde el espacio es escaso y muy demandado por diferentes colectivos a diferentes horas del día (jóvenes, niños, mayores autónomos, mayores dependientes, negocios, etc.).

En muchos casos esto no es suficiente y se debe considerar el que el uso del parque en el tiempo sea sostenible, es decir que se mantengan y mejoren las pautas y usos definidos e incorporándose otros nuevos, pero que garanticen las funciones de cohesión social, solidaridad, tolerancia, etc. En este caso un buen ejemplo es la ciudad de Viena donde se ha establecido un sistema de gestores de parques que dan apoyo y dinamizan a determinados usuarios, velan de forma indirecta por la seguridad, trabajan con los potenciales conflictos, así como contribuyen a su mantenimiento, anotando necesidades, usos mejorables, potencialidades etc.

Hay una cierta tentación a “cauterizar” los espacios públicos centrales mediante obras que los conviertan en plazas duras y planas, con enlosados continuos sin apenas mobiliario urbano. Un ejemplo es la plaza de Callao o la de Santa Maria Soledad Torres Acosta, también llamada Plaza de la Luna, ambas en Madrid.
El objetivo es doble. Por un lado se trata de hacer un espacio controlable, es decir que la actividad que tenga lugar en él pueda ser monitorizada, vigilada y resuelta si procediera de manera rápida y eficiente. Son lugares fáciles de vigilar y de limpiar, y donde la actividad estancial se hace complicada o al menos no se invita a ella.
Por otro lado estos son espacios donde hay una percepción de amenaza de uso indebido por parte de diversos grupos, desde jóvenes escuchando música o jugando a la pelota, otros haciendo botellón, gente sin hogar viviendo ahí amen de otros usos que rondarían lo delictivo (menudeo, prostitución etc..). Las medidas antes reseñadas se complementan con estrategias de privatización de los espacios públicos mediante su ocupación sistemática en forma de eventos comerciales, culturales y “culturales”, promocionales, etc. Un espacio público utilizado así inhibe usos percibidos como peligrosos o no deseables, pero elimina físicamente otros muchos legítimos.


Links:

Taller sobre niños y espacios públicos. EU en acción
http://www.youtube.com/watch?v=teQcQaeyuqM&feature=related

Caso Viena
http://www.ecosistemaurbano.org/downloads/descargas/ GESTION_DE_ESPACIOS_LIBRES_VIENA.pdf
http://urbanaccion.org/2010/02/17/post-2/


Este post reproduce los contenidos relativos a la sesión numero 5 del experience Regeneración sostenible de centros urbanos, dirigido por Andrés Walliser.
Puedes ver el post original en el blog regeneracionurbana.posterous.com

This entry was posted in regurbana, USDE and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *