Pequeños guardianes del espacio público

Hoy compartimos con nuestro lectores el proyecto “Pequeños guardianes del espacio público” que @ane_abarrategi esta desarrollando en el experience Facilitar la Ciudad Colaborativa. Puedes ver el post original en el blog ciudadcolaborativa.posterous.com


A lo largo de las ultimas décadas los niños y niñas han ido abandonando el espacio publico y el uso que estos hacen de el ha pasado a estar supervisado por adultos. Cada vez es menos frecuente que los niños caminen, salgan a jugar sin ser supervisados por un adulto, anden en bicicleta, patinen y corran por las calles. La tendencia creciente por parte de los adultos a acompañar a los niños y niñas en sus trayectos diarios a la escuela, principalmente en coche, es una muestra de ello. Es cierto que se han habilitado zonas lúdicas infantiles, parques de juego con materiales de construcción adaptados y diseñados cumpliendo con altos estándares de calidad y seguridad, pero mas allá de las áreas especificas de uso infantil (parque, escuelas, equipamientos dotacionales colectivos etc.), en lo que al planeamiento de la ciudad y la movilidad se refiere, sigue sin asumirse que los/as niños/as son también ciudadanos, usuario y participes.

La paulatina desaparición de los niños de las calles y del espacio publico urbano implica distintos riesgos para la ciudad y la calidad de vida: sin niños, ancianos o personas con movilidad reducida el espacio publico corre el riesgo de tender hacia un modelo  meramente transitorio, orientado al trafico rodado y invadido por aparcamientos, acentuándose la perdida de las características de la ciudad como lugar de encuentro e interacción social entre ciudadanos, así como su función de espacio para la responsabilidad civil y solidaridad. Por otro lado, a menos peatones y mayor uso del automóvil, mayor degradación del medio ambiente, pero también mayor sensación de peligro y miedo en el espacio publico.

El objetivo principal de este proyecto es crear de manera colaborativa entre los distintos agentes implicados, las condiciones y herramientas necesarias para fomentar la autonomía de los niños respecto a su movilidad y hacer que esta sea sostenible, empezando por los trayectos escolares.

El punto de partida es la problemática generada por el trafico en las horas de salida y entrada de tres escuelas localizadas en un mismo barrio, principalmente residencial, colindante con el casco antiguo de Durango (Bizkaia), en una zona que ofrece condiciones objetivas optimas para el desarrollo de un programa de movilidad peatonal, por estar localizada en un ámbito rodeada de vías habilitadas y aparentemente seguras.

En la tarea de abordar esta problemática de insostenibilidad a escala local, El libro Blanco de la Sostenibilidad (José Manuel Naredo y José Fariña, Ministerio de Vivienda del Gobierno de España, 2010) propone un conjunto de lineas de actuación estratégicas, que de manera transversal considero que deberían estar presentes en el proceso:

  • Reducción de consumo de recursos naturales y la producción de residuos.
  • Conservar, recuperar y regenerar el capital natural (y construido).
  • Reforzar y recuperar los espacios comunes de convivencia, reduciendo la segregación social y económica.
  • Fomentar la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones a todos los niveles.

Sin determinaciones previas en cuanto a las alternativas y herramientas que se hayan de generar durante el proceso (ya sean programas de colaboración ciudadana para el acompañamiento de niños, car sharing, fomento de corredores peatonales etc.), lo que se pretende es la implicación directa y lúdica de los niños, y mas allá de la aplicación de herramientas empleadas en otros procesos similares, que la solución/es adoptada/s responda/n a las necesidades y el contexto real.

El proyecto parte del convencimiento de que a través de la colaboración local, la ayuda mutua y la coordinación se pueden reducir significativamente las necesidades individuales de cada ciudadano/a en términos de consumo, se puede optimizar el uso de equipamientos, se pueden acortar distancias y trayectos, mejorar la calidad de vida y finalmente se puede reducir el impacto en el medio ambiente. Iniciativas de fomento de la movilidad peatonal o en bicicleta, así como experiencias en “car-sharing” u otras alternativas al transporte motorizado individual, constituyen no solo una alternativa sostenible al modelo de movilidad y consumo actual, sino que pueden verse como pequeños y humildes laboratorios sociales con capacidad de impulsar un cambio de paradigma necesario que supera a la propia iniciativa y las determinaciones individuales de cada participe; las sinergias generadas entre las personas, la asunción de responsabilidades respecto a problemáticas de insostenibilidad y la capacidad de hacerles frente desde procesos bottom-up, puede contribuir a la instauración de una nueva cultura respecto a la relación que tenemos con el medio y entre nosotros/as.

foto de Naiara Goikoetxea (www.flickr.com/photos/quehago)

Este post reproduce el proyecto “Pequeños guardianes del espacio público” que @ane_abarrateg esta desarrollando en el experience Facilitar la Ciudad Colaborativa.
Puedes ver el post original en el blog ciudadcolaborativa.posterous.com

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