Arquitectura y Termodinámica o el arte de decrecer

Hoy os presentamos una interesante reflexión sobre termodinámica y decrecimiento por parte de los consultores del curso USDE | Arquitectura, Ciudad y Termodinámica.
Creemos que el texto a continuación explica de manera bastante clara la base teórica y el enfoque estratégico del curso.

En este articulo publicado por Ethel Baraona Pohl en el blog de La Ciudad Viva, se habla de Nicholas Georgescu-Roegen y su interesante libro La Ley de la Entropía y el Proceso Económico [1971], en el cual “establecía la visión de que la segunda ley de la termodinámicatermodinámicos.
Pero ¿qué relación tienen los procesos económicos con el tema del crecimiento urbano? Según Óscar Carpintero, Georgescu-Roegen relaciona economía y ciudad, llegando a 3 condiciones para que una población o aldea se mantenga cohesionada en una tierra concreta:
a) Que haya equilibrio entre necesidades y recursos
b) Que los recursos estén próximos
c) Que no haya superpoblación, lo cual impide la sostenibilidad.
puede ser utilizada para explicar los procesos económicos tomando en cuenta la complejidad de variables que intervienen. Dicho con más sencillez, cuando una parte de un sistema cerrado interacciona con otra parte, la energía tiende a dividirse por igual, hasta que el sistema alcanza un equilibrio térmico y a partir de aquí, se explica el tema de lo irreversible de los sistemas

Carpintero también comenta acerca de esta teoría: “Para Georgescu-Roegen la clave es simple: Austeridad, es decir, ahorro energético y ahorro material.”


“Es por esto que al momento de diseñar un edificio o una ciudad, los arquitectos debemos ser conscientes acerca de la relación que tendrá con el entorno natural y de su interacción, buscando la reconciliación entre técnica y naturaleza. Existe una teoría que podría hacer importantes contribuciones a nuestra forma de pensar la arquitectura: es el movimiento decrecentista o décroissance. Este movimiento ha estado principalmente relacionado con la política y la economía y aboga una disminución gradual de la producción como única solución a los problemas ambientales que enfrenta actualmente la humanidad. Los defensores de esta teoría argumentan que el crecimiento económico actual no es sostenible a largo plazo, ya que agota los recursos naturales y destruye el medio ambiente, además de no ayudar a la población a mejorar su bienestar de forma significativa.

Cuando hablamos acerca de entropía económica nos referimos a un medida semi-cuantitativa que mide la disipación de la irrevocable degradación de los materiales naturales y la energía disponible con respecto a la actividad económica y está estrechamente relacionada con la entropía social. Debemos trabajar y vivir con el conocimiento de que los seres humanos son compatibles con los procesos de equilibrio natural. Como Georgescu-Roegen comenta en sus ensayos, es obvio que si queremos fabricar “más y mejores” productos, lo que lograremos será producir “más y mejores” residuos. Incluso en las ciudades que poseen una gran industria de reciclaje, está claro el hecho es que no existe un reciclaje libre de residuos, porque cada industria genera sus propios desechos.”

El articulo completo, escrito por Ethel Baraona y resultado de diversas conversaciones mantenidas con César Reyes, se puede encontrar en el blog de La Ciudad Viva

Os recordamos que Ethel Baraona y César Reyes son los consultores del curso USDE | Arquitectura, Ciudad y Termodinámica en el cual se trataran estas temáticas.

La matrícula está abierta hasta el día 7 de Febrero 2011.
Más info y matrícula > urbansocialdesign.org/usde

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Las fotos del colapso de un aerogenerador son de Victor Nuñez Diaz

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2 Responses to Arquitectura y Termodinámica o el arte de decrecer

  1. Enric says:

    Sólo un ping para felicitaros por la propuesta, “habitar es un arte. Únicamente los seres humanos aprenden a habitar” (Ivan Illich 🙂

  2. “El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética”.

    Ivan Illich

    Gracias Enric por tu comentario

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